pedida de mano

—Os presento…

—Ya nos conocemos —dicen al unísono la madrina y el padrino.

La mirada de él, melancolía. La de ella, pavor.

Tras aquella noche hace treinta años, prometieron no volver a verse. La madrina mira a los novios, tan jóvenes, tan morenos, tan flacos, tan parecidos… y cae desmayada. El padrino comprende: «una cosa es casarse de penalti y otra…»

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aventureros

—Habéis vivido mil peripecias para llegar hasta aquí. Hallásteis el mapa secreto, derrotásteis a la hechicera malvada, resolvísteis el enigma del sabio loco. ¿Lograréis ahora abrir la cerradura del cofre del tesoro?

El pícaro tira “Cerrajería” y todos contienen la respiración mientras ven rodar el dado de diez.