carta a un joven dictador

Nunca subestimes a las mariposas. Parecen lindas e inofensivas, pero conocí tres que falfullaban de mí, pedían votar y otras vainas. Eran bien molestosas y las mandé matar… yo no sabía que su aleteo puede provocar grandes cambios: aquel 25 de noviembre sentencié mi muerte.

Microrrelato participante en el IV Concurso de Microrrelatos contra la violencia de género de San Javier (Murcia)

refugiados

Leímos que los gorriones de ciudad estaban desapareciendo y decidimos instalar en el jardín pequeñas casetas de madera para que anidaran.

Cuando fuimos a limpiarlas la primavera siguiente, descubrimos una familia de gnomos sentada a comer, con la tele puesta y el gorrión aparcado en la puerta trasera.