derrocamiento en diferido

No entendía las preguntas de las vecinas aquellos primeros días, ni la cautela de mamá cuando la trajeron. Solo ahora, que ya tiene dos años, mientras ella está jugando a peinar a papá y yo haciendo las tareas de mates, entiendo eso que decían del príncipe destronado.

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refugiados

Leímos que los gorriones de ciudad estaban desapareciendo y decidimos instalar en el jardín pequeñas casetas de madera para que anidaran.

Cuando fuimos a limpiarlas la primavera siguiente, descubrimos una familia de gnomos sentada a comer, con la tele puesta y el gorrión aparcado en la puerta trasera.

 

dicción imperfecta

Me encanta la forma en la que mi hijo dice «mounstros»: como un concepto total que se apodera de su boca y le obliga a abrir mucho los ojos.

Mañana, quizá pasado, su pronunciación mejorará, su imaginación mermará. Y serán solo «monstruos» que, ya sabes mamá, no existen.