1915

Recuerdo ese año con horror. Aquellos parajes castigados día y noche por el fuego de artillería, aquellas alambradas. Los hombres se hacinaban en trincheras de las que emanaba un olor nauseabundo. Llegaba sin ser vista, hacía mi trabajo y me iba con mi guadaña. Y luego volvía. Siempre volvía.

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