entonces lo supo

Marie levantó la cabeza de su cuaderno. Llevaba tanto tiempo enfrascada en sus notas que no se había dado cuenta de que había anochecido. Lloró al ver el laboratorio refulgir en tenues colores azul y verde por la radiación. Un trabajo al que había entregado su vida.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s