nadie

El pequeño piano de juguete se iluminó de pronto y sus teclas titilaron al compás de la cancioncilla infantil. Rojo, amarillo, verde. Rojo, verde. Azul.

Miró y no vio a nadie. Nadie lo había tocado.

Y eso aterrorizó al fantasma porque si él no había sido, ¿entonces quién?

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