promesas

De niña, nuestro jardín trasero amaneció un día lleno de caracoles. Se le habían escapado a nuestra vecina, que solía cocinar escargots.

Cuando, días después, comentó a mi madre que había dejado escapar al amor de su vida, yo le aseguré que la avisaría en cuanto apareciera por casa.

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combinación de sabores

Muchos le preguntaban cómo podía ser una chica tan dulce. Usaba la Nocilla como exfoliante, se daba friegas de zumo y masajes terapéuticos caminando sobre caramelos.

A su chico le iba más el picante: por la noche le echaba polvos pica pica que la dejaban con una espléndida sonrisa.