mañanas

No queda tan lejos aquel día en el que, después de hacer tu cama, la miraste y dijiste: «qué bonita, Mamá», y me diste un abrazo. Ahora, al despertarme cada mañana, la veo vacía y pienso que ojalá estuviera deshecha.

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madre

Tras nueve meses, llegó el momento.
“Todo parto es una apuesta”, le había dicho la comadrona. “Apuestas una vida para ganar otra”.
La muerte lo dejó en tablas. Pero aquellos últimos segundos con su bebé piel con piel fueron los más felices de su vida.

memoría

La botella fue mi medicina durante años: bebía hasta que los dolores desaparecían. ¿Disgustos o problemas? Todos los ahogaba en vino. Tras el enésimo ultimátum de mi familia, y varios intentos, conseguí dejarlo. Pero un día el médico me dio la mala noticia: “El cuerpo tiene memoria”. Me moría.