el suplantador

Se viste de barrendero y patrulla la calle de contenedor en contenedor, pivotando la cabeza de hito en hito, la mirada siempre vigilante. Y cuando nadie le ve, destapa, rebusca, apresa. Halla un hueso de jamón. Esta noche, la sopa llevará algo más que piedras.

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pedida de mano

—Os presento…

—Ya nos conocemos —dicen al unísono la madrina y el padrino.

La mirada de él, melancolía. La de ella, pavor.

Tras aquella noche hace treinta años, prometieron no volver a verse. La madrina mira a los novios, tan jóvenes, tan morenos, tan flacos, tan parecidos… y cae desmayada. El padrino comprende: «una cosa es casarse de penalti y otra…»

madre

Tras nueve meses, llegó el momento.
“Todo parto es una apuesta”, le había dicho la comadrona. “Apuestas una vida para ganar otra”.
La muerte lo dejó en tablas. Pero aquellos últimos segundos con su bebé piel con piel fueron los más felices de su vida.

memoría

La botella fue mi medicina durante años: bebía hasta que los dolores desaparecían. ¿Disgustos o problemas? Todos los ahogaba en vino. Tras el enésimo ultimátum de mi familia, y varios intentos, conseguí dejarlo. Pero un día el médico me dio la mala noticia: “El cuerpo tiene memoria”. Me moría.