recafeinado

Demasiado tarde supo que el camarero se había equivocado de taza. En casa, besó a su mujer con una alegría chispeante. Cabalgó la creatividad hasta la madrugada, escribiendo. Y cuando por fin se acostó, agotado y feliz, su corazón hipertenso dio un traspiés y le reventó en el pecho.

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puntuación final

Cuando supo del ingreso de su amigo el escritor, le mandó un mensaje deseándole una pronta recuperación.
Solo contestó: «gracias por, tu asmitad».

Al leerlo, su corazón se encharcó. La errata era un estertor de muerte. La coma asesina, la prueba de que él no había presionado «enviar».