estación fantasma

Había una vez una estación que no aparecía en los planos de metro, y que tan sólo se dejaba ver a los viajeros una vez cada 100 años. Cada 21 de enero, se decía que si pegaban la cara al cristal y escudriñaban en la oscuridad podrían verla todavía, congelada en el tiempo, con las taquillas llenas de billetes y grandes carteles anunciando productos antiguos. Y así iba pasando desapercibida a los ciudadanos, escondida en un pliegue del tiempo.

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refugiados

Leímos que los gorriones de ciudad estaban desapareciendo y decidimos instalar en el jardín pequeñas casetas de madera para que anidaran.

Cuando fuimos a limpiarlas la primavera siguiente, descubrimos una familia de gnomos sentada a comer, con la tele puesta y el gorrión aparcado en la puerta trasera.

 

pánico

Agotado de soplar las brisas del amanecer y corretear al abrigo de las sombras del bosque, el divino fauno duerme a pierna suelta su merecida siesta entre los cañaverales. Un pastor sopla el cuerno, perturbando su sueño, y en venganza el dios desata un terror masivo entre su rebaño.