belleza interior

El oráculo vaticinó que el caprichoso ifrit nos ayudaría a conseguir lo que tanto ansiábamos, pero condenaría nuestro amor. Se equivocaba: nada podrá separarnos. En cuanto termine de despiojarte, nadie podrá negar que estoy casado con la mona más hermosa de todo Bagdad. Sí, perdón, quise decir casada.

Anuncios

monstruoso

El baile de máscaras comenzó a la hora fijada. Los bailarines cubrían sus rostros con delicados encajes, con elaborados antifaces de escayola de rasgos animalescos, con sombrías caretas deformes. Él en cambio acudió a rostro descubierto, pero nadie lo notó.

desalmada

Convocó al ser oscuro con aquel ritual antiguo y extraño, dispuesta a canjear su propia alma.

Al dar la medianoche, la presencia se manifestó en todo su poder.

– ¿Matarás al bebé de mi hermana? -proclamó ella al invocarle.

-¿Acaso tendrías con qué pagarme? -replicó el demonio.

duda milenaria

– Deseo que me concedas infinitos deseos.
– Disii qui mi quincidis infinitis disiis.
Lo de «deseo que seas libre» solo pasaba en los cuentos, se dijo el genio. Tras siglos en aquella lámpara, dudaba que ahí afuera hubiera alguien capaz de desear tan solo el bien ajeno.

emocionario

Doña Clotilde descubrió la cortina, dejando ver aquellos estantes que me fascinaban. Tarros de cristal de los más diversos tamaños y formas dejaban ver sus preciadas golosinas, únicas en el mundo. Mágicas. Leí las etiquetas: suspiro, gozo, nostalgia… aquel día le pedí júbilo. Al saborear la gominola, emití un grito risueño.