nadie

El pequeño piano de juguete se iluminó de pronto y sus teclas titilaron al compás de la cancioncilla infantil. Rojo, amarillo, verde. Rojo, verde. Azul.

Miró y no vio a nadie. Nadie lo había tocado.

Y eso aterrorizó al fantasma porque si él no había sido, ¿entonces quién?

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la bruja infeliz

Érase una vez un Malvado Príncipe que atrapó a una Bruja Encantada y la besó, convirtiéndola en una Dulce Princesita a la que todo el reino amaba y respetaba. La pobre se sentía muy desgraciada hasta que por fin, un día, la Madrastra Azul descubrió el secreto y decidió rescatarla. Apareció montada en su Dragón Blanco y le cortó la cabeza a su hijastro, deshaciendo el hechizo y llevándosela de aquel horrible lugar. Así las dos pudieron escapar juntas, comieron corceles y fueron villanas para siempre.

Relato publicado en la antología benéfica cultural Historias del Dragón