prioridades

Anteayer mi hijo me pidió un cuento, pero yo tenía una avalancha de trabajo atrasado esperándome.

Ayer quiso bailar conmigo, pero había que hacer la cena, planchar, barrer, fregar…

Hoy, mi hijo es mayor y me dice que ya no tiene tiempo para cuentos ni bailes: solo cosas importantes.

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pedida de mano

—Os presento…

—Ya nos conocemos —dicen al unísono la madrina y el padrino.

La mirada de él, melancolía. La de ella, pavor.

Tras aquella noche hace treinta años, prometieron no volver a verse. La madrina mira a los novios, tan jóvenes, tan morenos, tan flacos, tan parecidos… y cae desmayada. El padrino comprende: «una cosa es casarse de penalti y otra…»