velaske, yo soi guapa?

A la niña Margarita le tocó nacer entre privilegios. A cambio no pudo controlar ni una sola de las decisiones de su vida, y la hicieron parir hasta reventar a los 21. Hicieron falta cuatro siglos y un trap para que dejaran de llamarlo «buena suerte».

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entonces lo supo

Marie levantó la cabeza de su cuaderno. Llevaba tanto tiempo enfrascada en sus notas que no se había dado cuenta de que había anochecido. Lloró al ver el laboratorio refulgir en tenues colores azul y verde por la radiación. Un trabajo al que había entregado su vida.