entonces lo supo

Marie levantó la cabeza de su cuaderno. Llevaba tanto tiempo enfrascada en sus notas que no se había dado cuenta de que había anochecido. Lloró al ver el laboratorio refulgir en tenues colores azul y verde por la radiación. Un trabajo al que había entregado su vida.

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nuevos mundos

Ayer llegaron esas naves modernas y futuristas. Dicen que buscan tripulantes y me intriga y fascina la idea de navegar bajo la inmensidad de las estrellas. Otros muchachos de Huelva se han enrolado ya. Probaré suerte en la Niña o quizá en la Santa María.