la estatua

Es de barro. Un legado de familia, procedente de tiempos remotos. Cuando la toco, se apoderan de mi cabeza dolores como timbales retumbantes. Después, las visiones. Una aldea cerca de un río de aguas blancas. Veinte huevos enormes, diáfanos y palpitantes. Mi origen no es de este mundo.

Anuncios

monstruoso

El baile de máscaras comenzó a la hora fijada. Los bailarines cubrían sus rostros con delicados encajes, con elaborados antifaces de escayola de rasgos animalescos, con sombrías caretas deformes. Él en cambio acudió a rostro descubierto, pero nadie lo notó.