prioridades

Anteayer mi hijo me pidió un cuento, pero yo tenía una avalancha de trabajo atrasado esperándome.

Ayer quiso bailar conmigo, pero había que hacer la cena, planchar, barrer, fregar…

Hoy, mi hijo es mayor y me dice que ya no tiene tiempo para cuentos ni bailes: solo cosas importantes.

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mañanas

No queda tan lejos aquel día en el que, después de hacer tu cama, la miraste y dijiste: «qué bonita, Mamá», y me diste un abrazo. Ahora, al despertarme cada mañana, la veo vacía y pienso que ojalá estuviera deshecha.