pánico

Agotado de soplar las brisas del amanecer y corretear al abrigo de las sombras del bosque, el divino fauno duerme a pierna suelta su merecida siesta entre los cañaverales. Un pastor sopla el cuerno, perturbando su sueño, y en venganza el dios desata un terror masivo entre su rebaño.

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cuna de cenizas

Herido de muerte va el fénix. Su vuelo se trunca en un laberinto de llamaradas, sus alas se consumen en pirotecnias hipnóticas. Al fin, se acurruca entre sus propias brasas y canta una bella canción, confiando en que el polluelo la recordará cuando nazca por la mañana.