madre

Tras nueve meses, llegó el momento.
“Todo parto es una apuesta”, le había dicho la comadrona. “Apuestas una vida para ganar otra”.
La muerte lo dejó en tablas. Pero aquellos últimos segundos con su bebé piel con piel fueron los más felices de su vida.

éxtasis creativo

Todas a corro, las neuronas saltaban y bailaban entonando cánticos rítmicos y narcóticos. Inmersas en coreografías tántricas largo tiempo olvidadas, alcanzaron estados de cognición, incubación, iluminación y creación… derramando sus descargas eléctricas.  “¡Loados sean los dioses!” bramó el Sumo Axón “pues me ha sido revelado que pronto seremos bendecidos con una idea”.

1915

Recuerdo ese año con horror. Aquellos parajes castigados día y noche por el fuego de artillería, aquellas alambradas. Los hombres se hacinaban en trincheras de las que emanaba un olor nauseabundo. Llegaba sin ser vista, hacía mi trabajo y me iba con mi guadaña. Y luego volvía. Siempre volvía.

duda milenaria

– Deseo que me concedas infinitos deseos.
– Disii qui mi quincidis infinitis disiis.
Lo de «deseo que seas libre» solo pasaba en los cuentos, se dijo el genio. Tras siglos en aquella lámpara, dudaba que ahí afuera hubiera alguien capaz de desear tan solo el bien ajeno.

emocionario

Doña Clotilde descubrió la cortina, dejando ver aquellos estantes que me fascinaban. Tarros de cristal de los más diversos tamaños y formas dejaban ver sus preciadas golosinas, únicas en el mundo. Mágicas. Leí las etiquetas: suspiro, gozo, nostalgia… aquel día le pedí júbilo. Al saborear la gominola, emití un grito risueño.