mañanas

No queda tan lejos aquel día en el que, después de hacer tu cama, la miraste y dijiste: «qué bonita, Mamá», y me diste un abrazo. Ahora, al despertarme cada mañana, la veo vacía y pienso que ojalá estuviera deshecha.

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madre

Tras nueve meses, llegó el momento.
“Todo parto es una apuesta”, le había dicho la comadrona. “Apuestas una vida para ganar otra”.
La muerte lo dejó en tablas. Pero aquellos últimos segundos con su bebé piel con piel fueron los más felices de su vida.

la alternativa

Aquel año, abril hizo honor al refrán. Llevaba días lloviendo sin parar y había empezado a dolerle la rodilla derecha.

Y entonces lo supo. Supo que aquel dolor sería ya una constante que la acompañaría durante el resto de su vida. 

Abrazó aquel dolor y lo aceptó, recordando las palabras de su padre que a menudo decía: «a partir de los 40, si cuando te levantes por la mañana no te duele nada, es que estás muerto.»

Después de todo, se dijo, el dolor no estaba tan mal considerando la alternativa.