la alternativa

Aquel año, abril hizo honor al refrán. Llevaba días lloviendo sin parar y había empezado a dolerle la rodilla derecha.

Y entonces lo supo. Supo que aquel dolor sería ya una constante que la acompañaría durante el resto de su vida. 

Abrazó aquel dolor y lo aceptó, recordando las palabras de su padre que a menudo decía: «a partir de los 40, si cuando te levantes por la mañana no te duele nada, es que estás muerto.»

Después de todo, se dijo, el dolor no estaba tan mal considerando la alternativa.